lunes, 16 de junio de 2014

La vida familiar de Montevideo Colonial.

La vida familiar en Montevideo Colonial.
La familia en la ciudad, llevaba una vida retraída siempre. Las reuniones sociales eran cosa desconocida, por lo menos por los alcances que hoy tienen y que aparecieron a fines del siglo XIX. Se limitaba a la visita entre parientes, de ritual en los onomásticos, fechas de casamientos y otros días siempre festejados dentro del círculo familiar. Estas salidas las completaban las idas a la iglesia, a las misas o a las novenas. La tertulia entre mayores, efectuadas al final de las tardes calurosas y en las primeras de la noche_ nunca más de las diez_ no eran raras y a ellas concurrían parientes, algún sacerdote, militar y amigos. En verano, en el primer patio, bajo el zarzo del parral; de noche, en invierno, alrededor del brasero en la sala principal. En el primer caso circulaba el mate en sendo depósito de plata, si se trataba de gente de buena posición, servido por una fámula de color; en el segundo , el clásico chocolate a la española, es decir espeso, que contribuía, con el brasero, a hacer más tolerable las intemperancias de la baja temperatura. Los tertulianos volvían a casa, en las noches sin luna, con un farol en la siniestra y un grueso bastón a veces de puño de plata en la diestra: había mucho bache y muchos perros sueltos. Alguna vez se hacía música, otras veces se bailaba  "minué"y " contradanzas" . Así transcurría la vida familiar de Montevideo Colonial, época en la que nació José Gervasio Artigas.

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