domingo, 16 de marzo de 2014
Murga
“El carnaval uruguayo es un producto sincrético, constituido con los aportes
de las distintas corrientes inmigratorias que imprimieron sus singularidades a
un fenómeno de por sí poliétnico, nutrido de fragmentos y remanentes de
otras fiestas, tanto paganas como cristianas. En esa diversidad de contenidos
de nuestras carnestolendas, se destaca un componente rutilante, tal vez lo
más representativo de los festejos, la manifestación más pícara y transgresora
del culto a Momo por estos lares: la murga .Sus ancestros europeos eran
comparsas de músicos aficionados o improvisados, que con el pretexto de una
festividad cualquiera, tocaban a la puerta de las casas de familias pudientes a
cambio de algunas monedas. Más cercanamente, la murga como otros
conjuntos carnavalescos, es un derivado del género chico español. La sociedad
criolla le agregó al decir picaresco, la crítica mordaz a los acontecimientos
políticos y sociales del día, la caricaturización de figuras de la cotidianidad,
en una línea de comicidad popular ingenua pero genuina y con mucho acento
local. Su pintoresco escenario, el tablado barrial, fue modelo de acción
comunitaria, en tanto era construido y mantenido en su expresión artística
por los propios vecinos que realizaban creaciones artesanales de antología
cuando se premiaba su decoración. Hoy se gestionan empresarialmente al
compás de un mercado cada vez más exigente y que requiere también
conjuntos con mayor profesionalidad. La batería de bombo, redoblante y
platillos, instrumentación que caracteriza a la murga desde los tiempos del
mítico director Pepino, tuvo que evolucionar. Insumos de más calidad, mayor
tecnología en la fabricación y nuevas técnicas de ejecución de los
instrumentos, enriquecieron el planteo musical de la murga. Las recurrentes
melodías zarzueleras del otrora dieron paso al uso de composiciones diversas,
con lo cual la murga diversificó su ofrecimiento artístico sin perder su ritmo
esencial particularísimo, que el murguista acompaña con un paso de baile
reconocible al que algunos de los componentes, le imprimen su sello plástico
personal que deleita a los espectadores. El coro que asume la parte moral de
la narración y que es uno de los elementos definidores del género, se ha
perfeccionado con los arreglos vocales aportados carnavaleros especialistas.
La actuación de la murga tiene cuatro momentos: en el primero, la
presentación, donde la murga comunica sinópticamente su historia y su
propósito ante una nueva edición del carnaval. Luego vienen los dos
momentos histriónicos de la propuesta y que a su vez son la parte de humor
crítico: el cuplé y el popurrí. Se finaliza con la retirada, cargadas de
sentimiento, mezcla de nostalgia y de esperanza y que cuando conmueven al
público adicto perduran en la memoria colectiva de los uruguayos como rasgo
identificatorio y son revividas celebraciones fraternales."
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