EL LOBO Y LA CABRA.
Encontró un lobo a una cabra que pastaba a la orilla de un precipicio. Como no podía llegar adonde estaba ella le dijo:
_Oye amiga, mejor baja pues ahí te puedes caer. Además , mira este prado donde estoy , está bien verde y crecido.
Pero la cabra le contestó:
_ Bien sé que no me invitas a comer a mí, sino a tí mismo, siendo yo tu plato.
Presta atención a quien te habla, para que no te atrapen los engaños.
ESOPO.
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EL LEÓN Y LA CABRA.
Un señor león se paseaba
del valle al monte, de la selva al cerro,
a la caza, sin hallar pelo ni lana,
perdiendo la paciencia y la mañana.
Por un risco escarpado
ve trepar a una cabra a lo encumbrado,
de modo que parece que se empeña
en hacer creer al león que se despeña.
El pretender seguirla fuera en vano;
el cazador entonces cortesano
le dice : _ Baja, baja, mi querida;
no busques precipicios a tu vida,
en el valle frondoso,
pacerás a mi lado con reposo.
_¿ Desde cuándo , señor, la real persona
cuida con tanto amor de la barbona?
Esos halagos tiernos
no son por bien, apostaré los cuernos .
Así le respondió la astuta cabra,
y el león se fue sin replicar palabra.
Lo paga la infeliz con el pellejo,
si toma sin examen el consejo.
SAMANIEGO.
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